La ley les obliga a respetar la fachada,
la desobediencia está en los cimientos.
Es necesario no verter demasiado hormigón,
dejar espacio a la duda como pilar.
Piensen en las puertas abiertas de los cuartos
para visitar las soledades de cualquiera.
Los paraísos se fabrican sin planos,
sin esquinas, ni tabiques:
para ser llanamente habitados
a la sombra de un paisaje de montañas.
Una casa es un campo de batalla
para los que luchan por tener razones para el
retorno.
Para habitar una casa,
hay que discutir con uno mismo sobre la
decoración,
sobre el feng
shui y los espejos.
Los espejos:
los paraísos requieren lugares antagónicos para
saber de su existencia;
los individuos que los habitan, también.
Decora con tratados tu cueva
porque el mundo se arregla dentro.
La casa es el rumor del mundo.