El ego no sirve como azotea
ni como cimiento
el ego solo sirve como sótano.
Las visitas miran los cuadros:
promesas de paisaje frente al muro.
La vajilla buena
es la que les da de comer.
El ego nace del otro.
De lo que es el hombre
frente a su semejante.
Por suerte los demás
nos miran de arriba abajo
y dejan que se cuele el mar
por la autopista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario